Bnaibrith


B’nai B’rith es una organización no gubernamental presente en más de cincuenta países, cuya sede mundial está en Washington, y su sub-sede Europea en Bruselas. Actualmente cuenta con cerca de 500.000 miembros.

La finalidad de la organización es la lucha contra el racismo, la xenofobia y el antisemitismo, la defensa de los Derechos Humanos, la ayuda humanitaria a nivel mundial, especialmente en catástrofes naturales, el apoyo al Estado de Israel, así como la preservación y la enseñanza del Holocausto.

En España, la B’nai B´rith Nahmánides Barcelona ostenta la representación de la entidad desde 1976.

La B’nai B’rith nace en la ciudad de New York, el 13 de octubre de 1843, en una atmósfera palpitante que estimulaba la confraternización social. En ese medio, en que florecía en forma ilimitada la libertad de pensamiento y de expresión y donde existía la oportunidad sin paralelo para el avance intelectual, era comprensible que doce judíos idealistas encabezados por Henry Jones, tuvieran el sueño de establecer una organización judía a nivel nacional, con el objetivo de promover los mas altos ideales de altruismo y superación intelectual.

En el momento de constituirse las bases para la creación de la B’nai B’rith, en el viejo café Sinsheimer del East Side en New York, la comunidad judía norteamericana comprendía unas 25.000 personas, la mayoría de ellos inmigrantes provenientes de Alemania, Polonia, Bohemia y Austria. Por aquel entonces un pequeño grupo de judíos sefaradíes, descendientes de los primeros colones ya estaban integrados a la vida norteamericana, prósperos y seguros en sus posiciones y no del todo felices ante la afluencia de la inmigración de judíos ashkenazim, quienes venían impelidos por las pobres condiciones económicas y políticas existente en Europa al comienzo del siglo XIX. Los recién llegados hablaban alemán y aún no se hallaban ajustados a la vida en América.

La vida organizada judía se centraba alrededor de la sinagoga pero no existían las condiciones

propicias para la integración de los inmigrantes a la cultura americana. La comunidad judía se encontraba muy débil y dividida para ofrecer una ayuda efectiva, material o culturalmente. Portugueses, alemanes, polacos, austríacos y bohemios no podían ni querían entenderse entre sí, tanto que el matrimonio entre un judío de origen alemán y otro de origen polaco se consideraba como un matrimonio mixto y ocurría muy raramente.

Reconociendo la dificultad de unificar a las congregaciones, Henry Jones, él mismo un líder, propuso que se fundara una institución que estaría basada en la enseñanza del judaísmo, pero que sería libre en sus deliberaciones de todo vestigio dogmático o doctrinario, capacitándose así a unir a todos los judíos en un propósito común. Tal sociedad, él estaba convencido de ello, favorecería el desarrollo de un entendimiento mutuo y fomentaría el respeto entre los varios segmentos del judaísmo americano, crearía la armonía en la vida judía y contribuiría al progreso moral e intelectual de la comunidad judía.

El 13 de octubre de 1843 Henry Jones reunió a un grupo de once personas, convencidos como él en la misma causa. Y así es como establecieron la B’nai B’rith, con la misión de unir a los judíos en las labores de promover sus más altos intereses y aquellos de la humanidad entera.

Debido a que todos los fundadores eran de origen alemán, al principio ellos seleccionaron para la institución un nombre alemán, que era “Bundes-Brueder” (Liga de Hermanos), pero también tuvieron la visión de tener otro nombre alternativo; “La orden independiente de la B’nai B’rith” (Hijos del Pacto) y es bajo ese nombre que nació la orden B’nai B’rith.

El espíritu de la época era el de la filantropía, pero si esos hombres se hubieran limitado a sí mismos a la caridad, nadie estaría actualmente escribiendo acerca de ellos y la organización que ellos fundaron probablemente no habría sobrevivido al tiempo. Los judíos de 1843 estaban tan divididos y notoriamente hostiles entre sí que nadie siquiera podía soñar en mancomunar sus recursos para ayudar a quienes eran menos afortunados que ellos. Adolecían de una falta de conciencia colectiva y comunitaria. Y precisamente ello es lo que la B’nai B’rith se propuso enseñarles.

“La Orden B’nai B’rith se ha impuesto la misión de unir a los judíos en la tarea de cultivar sus más elevados ideales y los de toda la comunidad, de preocuparse del desarrollo y la elevación del carácter moral y espiritual del pueblo de nuestra fé, de inculcarle los más puros principios de filantropía, honor y patriotismo, de fomentar el desarrollo de las ciencias y las artes, de aliviar las angustias de pobres e indigentes, de visitar y atender a los enfermos, de socorrer a las víctimas de las persecuciones y de proteger y asistir a los ancianos, las viudas y los huérfanos, conforme a los más altos principios de humanidad”.

Allá por el año 1855 existían 20 Logias de la B’nai B’rith con un total de 2.218 miembros y era un organismo en marcha, dedicado a asistir y a unir a los judíos y a la humanidad donde y como fuere posible. Ninguna solicitud de miembro era, como tampoco lo es hoy, rechazada por causa de pobreza, si bien pudiera serlo por razones de moral o ética, o por razones de incompatibilidades de carácter personal.

Durante los primeros 25 años, entre 1843 y 1868 la B’nai B’rith llegó a su mayoría de edad, creciendo de una docena de hombres en una Logia, a muchos miles de miembros en más de cien Logias.

Por el año 1885, la B’nai B’rith reconoció la necesidad de publicar una revista y en 1896, cuando halló los recursos necesarios para hacerlo fundó la revista “The National JewishMonthly” que ha seguido publicándose ininterrumpidamente hasta la fecha.

En el año 1913 se fundó la Anti-Defamation League. Teniendo como invitado de honor al presidente Kennedy para el festejo de su 50 aniversario, en el año 1963.

A comienzos de 1938 un Comité de Líderes de la B’nai B’rith tuvieron una reunión con el presidente Roosevelt sobre los judíos oprimidos en el exterior. Poco tiempo después la B’nai B’rith comenzó su programa de ayuda a los refugiados, permitiendo a muchísima gente a escapar de Alemania y otros países bajo la dominación nazi.

Desde el mismo comienzo de la segunda guerra mundial la B’nai B’rith se preparó para cooperar con el presidente Roosevelt en el afán de propender a una línea de unidad nacional en el esfuerzo de mantener vigorosamente y preservar la democracia.

Tan pronto se tuvieron noticias de la exterminación nazi del judaísmo europeo, en los preámbulos de los años 1940, la B’nai B’rith coadyuvó a organizar una serie de protestas masivas y reuniones en todas las principales ciudades de los Estados Unidos, en las cuales frecuentemente se ha compartido plataforma con prominentes representantes del gobierno, iglesia y organizaciones de trabajadores.

La B’nai B’rith jugó un rol muy preponderante en la representación del judaísmo mundial para negociar y distribuir las reparaciones de Alemania por las colosales pérdidas materiales infringidas al judaísmo europeo por el régimen de Hitler.

En el año 1959 la B’nai B’rith reemprende sus actividades en Alemania Federal, mediante la creación de una Logia en Berlín Occidental. Ello marcó la reaparición de la B’nai B’rith en Alemania luego de 22 años de ausencia.

Cabría acotar que casi no hay personalidad judía de relieve que no haya sido, o sea, miembro de la B’nai B’rith, en una nómina que sería muy largo detallar.

La B’nai B’rith continúa expandiéndose, es una historia de continuo crecimiento, cambios y maduración. Partiendo de doce hombres, la B’nai B’rith ha crecido al punto de constituir en la actualidad la mayor organización judía de personas, a nivel mundial; abarcando todos los continentes, representando a todos los puntos de vista judía, única por su espíritu de servicio a grupos de todas las edades y de todas las facciones en que se descompone el conglomerado del pueblo judío y por sobre todo, la B’nai B’rith ha propendido a la dignificación del pueblo judío, a lo largo de toda su existencia.

Los siete principios de la B’nai B’rith son: “Fraternidad, Benevolencia, Armonía, Paz, Verdad, Luz y Justicia”, representados simbólicamente por la Menorá de siete brazos.